Todo el mundo es Levittown

Fernando Avellanet

“Any fool can build homes—what counts is how many you can sell for how little.”

William J. Levitt

Hacia el año 1929 Abraham Levitt era un desarrollador que solo construía casas  según demandas individuales. En el 1941, junto a sus hijos William y Alfred Levitt,  ganó un contrato gubernamental de construcción en Norfolk, Virginia, para la creación de 2,200 hogares. Este fue el comienzo de sus experiencias con la producción en serie de viviendas unifamiliares. Un  poco más tarde, a raíz del regreso de cientos de miles de veteranos de la Segunda Guerra Mundial,  Levitt e hijos  convirtieron su empresa en un gigante manufacturero de casas y, con el apoyo del gobierno Estados Unidos,  promovieron el “Sueño Americano” de los suburbios basado la dependencia del  automóvil.

Las críticas al suburbio de urbanistas y planificadores no se hicieron esperar mucho. Estos percibieron pronto que la  supervivencia de las  ciudades de Estados Unidos  estarían atadas a la extensión de la multiplicación  de las urbanizaciones. El sociólogo urbano Herbet J. Gans, en su escrito  “Levittown and América” planteó décadas atrás que  la creación de Levittown no se explica como una simple solución al problema de hogares para  veteranos. El suburbio, planteó Gans, alteró las relaciones entre zonas  urbanas y suburbanas, así como las convivencias entre diferentes clases sociales en una misma comunidad.

¿Por qué, si eran evidentes sus problemas, el suburbio se enquistó rápidamente en la cultura estadounidense? Levittown fomentó la vida centrada en torno a la familia y la participación social en las comunidades de “levittowners”. Además, según H. J. Gans, debilitó el control gubernamental sobre las comunidades, el individuo y la familia. Era seguramente inevitable la muerte de la pluralidad de las clases sociales en los suburbios, como también era deseable para el “levittowner” individualizarse gracias a su recién adquirido hogar unifamiliar. Aunque las casas fuesen producidas en masa y la variabilidad de sus tipologías fuesen muy restringidas, sus habitantes crearon núcleos de sociabilidad  controlados y una imagen de autocomplacencia ajena a los conflictos multidimensionales de las ciudades que habían dejado atrás. Finalmente,  el levittowner quería independizarse de servicios públicos.  Al estar en un hogar propio, tendría  un nivel más alto de privacidad y la ilusión de poder desconectarse de la obligada integración cultural, económica y racial  que prevalecía en las ciudades.

Como bien, Gans subrayaba ya en los 60,  era conflictiva la idea  del Levittown porque al final su imagen “céntrica” sería falsa,  la segregación social fue inevitable  y las  ideologías de convivencias eran muy conservadoras y hasta racistas. Más aún,  la producción en masa se tradujo en el  “Sprawl” o desparramiento  que comprometió la renovación de  las ciudades pues fue allí donde el capital concentró sus recursos. Al presente, el aumento en los precios de la  gasolina y de bienes raíces, el distanciamiento del trabajo y las residencias, el empobrecimiento de la calidad de vida y el ambiente han promovido  la redefinición de lo que es deseable en el  urbanismo y, con ello, la “vuelta a la ciudad” de muchos suburbanitas. El escollo que enfrentaría este giro es que aún muchas generaciones quieren vivir la tradición del “Sueño Americano”, profundamente arraigado en la imaginación estadounidense. ¿Cómo puede entonces transformarse ese deseo en aras de detener la distorsión brutal de la ciudad del siglo XXI?

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Comments
15 Responses to “Todo el mundo es Levittown”
  1. Maria Julia says:

    El ciclo de vida y de transformación de las ciudades americanas hace incapié a su constante sentimiento de insatisfacción y de búsqueda por algo mejor. Si para los 1960’s el suburbio se convirtió en la mirada del Sueño Americano, en el presente ha vuelto a girar hacia las ciudades tradicionales. Ante todo, el giro del ideal de las ciudades americanas ha sido posible por el factor de la opción que se ha respaldado del capital en el país. Sin embargo, el problema que ha generado este tipo de opción de vivienda es que en el presente, se han creado “ghost towns”, simplemente ciudades que ante el desplazamiento de su población y de su capital ya no tienen sentido. El problema del suburbio en el presente recae mas allá de incapacidades físicas, sino que sociales y económicas. ¿Será el urbanismo americano del presente una nueva mirada a nuevas posturas que había establecido el suburbio? Claramente, no se puede trabajar de tabula raza. El suburbio existente debe pasar de ser objeto de crítica entorno al urbanismo americano a objeto de transformación para nuevas ideologías urbanísticas del siglo XXI.

  2. Diana M. Manso Rodríguez says:

    “Suburbia has very poor prospects for the future” (Kuntsler). Si este tipo de desarrollo se proliferó gracias a que las hipotecas se habían hecho más baratas y los vehículos se habían democratizado, es lógico que con lo que está pasando en el mercado inmobiliario y con el fin de la era del petróleo barato, se pronostique su desaparición. Por otro lado, a pesar de que en el documental “The End of Suburbia” se pronostica eso mismo: el fin de los desarrollos alejados del centro, pensados para el automóvil, un cambio de tendencia de esa magnitud, es para mí, una cuestión un tanto de “ver para creer”. Se dice que el suburbio tiene las desventajas de ambos: el campo y la ciudad a pesar de haber sido creado para que tuviera las buenas características de los dos. Son muchos los factores que hay que considerar, como que, a pesar de que la gente se dé cuenta de que “no podemos seguir viviendo así”, la fuerza que tiene ese modelo de lo que “se supone”, posean las poblaciones con un ingreso de clase media, es demasiado poderoso para que lo subestimemos. A pesar de que las distancias son enormes de la vivienda a los centros de trabajo y de que la gente se aísla en su burbuja, los desarrollos suburbanos van a seguir siendo por bastante tiempo aún, lo que rija el mercado de viviendas en nuestro entorno, aunque ya haya gente despertando del sueño americano como en el filme Revolutionary Road, cuando mencionan: “people are alive there, not like here”.
    En “Whatever Happened to Urbanism”, se explica que el urbanismo ya no va a ser en cuanto a nuevos desarrollos, sino qué hacer con lo que ya existe y cómo modificarlo, pues sea como sea, en los centros urbanos no hay espacio para albergar a todos los suburbanitas. Como se están dando cuenta de que la utopía del suburbio no puede continuar, vamos a tener cada vez más “ghost towns” a medida que las urbanizaciones se empiecen a vaciar. Por otro lado, la vida en el suburbio se va a hacer insostenible económicamente por el precio de la gasolina, pero la vida en la ciudad también es insostenible económicamente en términos de los precios de las propiedades, así que, ¿hacia dónde vamos?, ¿dónde vamos a vivir?

  3. Elaine Morales says:

    En nuestra cultura consumista y programada, el sueño americano seguirá presente. En el ciclo de conferencias de Ciudad sobre la vivienda social esto quedó muy claro. A pesar de nuestras utopías acerca de la interacción social, estamos acostumbrados a poseer un espacio privado que sea nuestro, y que además comunique nuestro estatuto social. Vivir en el suburbio significa que tengo el dinero para pagarme una casa, mantenerla y comprar un auto que me comunique a mi lugar de trabajo y ocio. Mientras que vivir en el caserío, significa que me tuvieron que dar un lugar donde vivir y por ende no me interesa mantenerlo. Uno de los ejemplos mencionaba que en el proceso de diseño de las primeras urbanizaciones, que intentaban ser vivienda social, el usuario más que cualquier cosa solicitaba un balcón para su hogar. El balcón no era otra cosa que símbolo de estatuto social para los jíbaros, que traían la imagen de la casa del terrateniente. Además como nos describe Herbert Gans, una vez la población cuenta con los beneficios que perseguía…”they are rarely willing to surrender their own powers and privilages to others.” ¿Cómo puede transformarse el deseo de vivir el sueño americano? Más allá de intentos efímeros de disfrazar los desarrollos suburbanos, deberíamos reinvertir la manera de mirar el diseño urbano desde varias caras de la sociedad, los ciudadanos, el gobierno y muy importante los desarrolladores e inversores. Dejar atrás la cultura de quiero tener y consumir, implica un proceso educativo que al igual que las propagandas comerciales llegué a todos los sectores de la sociedad. Sin embargo probablemente esto no sucederá, y al huir de las consecuencias del llamado nieto del urbanismo moderno, el suburbio, nos concentraremos en lugares artificiales que intentando solucionar el problema simplemente lo disimularán. Diana, ¿hacia dónde vamos? Hacia el simulacro urbano que ya se ha iniciado.

  4. Gian Martínez Claverol says:

    “More important Seaside and Celebration [Florida] are not tests of whether it works; both are for affluent people only, and Seaside is a timesharing resort. Ask again in 25 years.” Esta fue una declaración realizada por Herbert Gans durante una entrevista en el 2000 sobre su punto de vista hacia el “neourbanismo”. La creación de Levittowns respondió a una época en la cuál el sueño americano era alejarse del centro urbano, facilitado por varios factores como el bajo costo en la gasolina, busqueda de un lugar más pacífico, etc. El estado unidense buscaba escapar de la realidad de la ciudad y así surgió el gran éxito del levittown. Ahora el americano busca estar más cerca a el centro de todo, es decir que abandonan el levittown para estar más cercanos a su trabajo, lugares de ocio y la creación de un espacio más individualizado no cómo el Levittown dónde la posibilidad de individualizarse es un poco limitada.
    Hoy día estas áreas que se encuentran alejadas del casco urbano, quedan abandonadas y se crean los ghosts towns, causados por el abandono sistematico de estas áreas en busca de hogares más cercanos a la ciudad. En fin, la pregunta que se debe de plantear ahora es, que hacer con estos espacios? Hay que encontrar una manera de transformarlos, hacerlos más atractivos o crear diferentes incentivos para que permanezcan funcionales. Esto se puede lograr a través de la creación de mejores sistemas de transportación, entre otras cosas. En fin, el sueño americano varía con el contexto socio-histórico que prevalece en la sociedad y es responsabilidad del arquitecto y el urbanista responder a estas nuevas necesidades.

  5. Zinnia Ayala says:

    El Levittown fue un desarrollo urbano que era una solución perfecta en su momento y que satisfacía las necesidades del momento de forma superficial. La sociedad se encontraba en guerra y vivían constantemente en un ambiente lleno de tensión, preocupación e incertidumbre por lo que podría ocurrir con la guerra. Psicológicamente la sociedad tenía la necesidad inmediata de sentirse seguro, tranquilo y estable, en adición, a la necesidad de obtener el sentimiento de pertenencia. El país por el otro lado tenía la necesidad inmediata de ubicar los grandes números de emigrantes europeos que huyeron de la guerra. Como consecuencia de estos golpes fuertes de emigración se comienzan a acrecentar drásticamente las poblaciones de las ciudades, llevando a un desarrollo muy rápido y descontrolado. Las ciudades en este momento eran caóticas y desagradables para vivir; se podría decir que fue una pequeña regresión a la Edad Media, de mucha gente y poco espacio. Al igual que en la Edad Media, en este momento de los 1940s y 50s, los arquitectos recorren a la solución de huir de la ciudad. Al tener esta nueva tecnología del automóvil, vieron la oportunidad perfecta de ofrecer la tranquilidad de la lejanía del caos de la ciudad y, a su vez, la posibilidad de entrar al caos tan frecuentemente como era deseado en un solo paquete cual fue el Suburbio, “la solución a todo”. ¿De verdad fue la solución a todo? Pues no, fue la cuna de más problemas. Levittown trae consigo la “Rutina Suicida” del hombre que se despierta cada mañana para ir al mismo trabajo aburrido que detesta y la ama de casa que se despierta a la misma rutina de cocinar, limpiar y criar a los ninos esperando que llegue el marido; es una rutina creada para poder pagar la hipoteca y mantener la familia. Como bien ilustran los personajes Frank y April Wheeler en la película “Revolutionary Roads”, la alteración psicológica de la rutina creada por Levittown es alarmante. El humano está diseñado con la necesidad de diversidad, de socializar de forma variada, de adquirir nuevos conocimientos y de sentirse vivo, seguro y estable. De estas necesidades Levittown solo satisface la seguridad y estabilidad y obvia por completo todo lo demás. Otro problema que presentó es la monotonía estética y social en la planificación de las viviendas. Todas las casas mirándose cara a cara delimitando las carreteras y todas con las mismas fachadas y jardines. ¿Se puede decir que Levittown fue una enfermedad psicológica y contagiosa creada para la sociedad? Creo que sí, y creo que aun hoy día se esta sufriendo.

    Pienso que estas decisiones urbanas eran las correctas para el momento que se hicieron dado a su contexto en el tiempo. El problema está en que fue una solución poco duradera, fue una solución que, aunque la publicidad lo vendía como el modo vivendum del futuro, no fue pensada ni planificada para el futuro. Es como decía Kuntsler “Suburbia has very poor prospects for the future”. Fue una solución rápida para el momento en que se diseñó. Ya, una vez se acaba la guerra y se logra asentar el caos, es que se comienza a sentir los errores de los Levittowns y en vez de comenzar a buscar soluciones bien planificadas en ese momento, se hicieron de la vista larga y ahora estamos viviendo el caos creado por Levittown. Hoy día nos encontramos en una recesión económica donde cada vez se hace ver la idea de Levittown más innecesaria e indebida, interesando así más el acercarse a la ciudad e independizándose del automóvil. También, se está viendo el intento de arreglar las situaciones del Levittown creando ciudades pequeñas al llevar el desarrollo comercial cercano a los desarrollos de vivienda, con el fin de que se logre la peatonalidad en estas áreas. Esto me lleva a cuestionar ¿de verdad se está logrando arreglar los problemas creados por Levittown y el automóvil?, creo que no, entonces… ¿se logrará en un futuro cercano arreglar estos problemas creados por Levittown, e incrementados por nuestro tiempo, sin tener que recurrir a la tabula rasa?, no lo sé…

  6. Clarisse Betancourt says:

    Al concluir la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos utilizan las construcciones de estas urbanizaciones de Levitown para crear un sentido a la vida e independencia a las personas que vuelven de la guerra (el sueno americano). Le ofrecen a las personas, pudientes a costear los gastos de transportación y vivienda, poder vivir en lugares alejados a la ciudad brindándoles de esta manera el poder de tener un área propia y alejarse del bullicio de las grandes ciudades.

    Seamos honestos, de uno de nosotros haber sido algún trabajador de esa época la probabilidad de haber comprado alguna propiedad en los suburbios seria muy alta porque era la mejor posibilidad de vivir propulsada por el mismo gobierno. En esos momentos fueron muy pocos quienes pensaron en la sustentabilidad de esa forma de vida. Y es hace algunas décadas que nos hemos percatado que no se podrá vivir así por mas tiempo. No todos los suburbios se están dejando abandonados, sino los construidos recientemente son los que han sido mayormente abandonados por su alto costo. Pienso que se debe planificar que hacer con estas viviendas y centros urbanos abandonados.

  7. Jose M. Melendez says:

    Al igual a como el urbanismo se sintió obligado a evolucionar y modernizarse, el suburbio a demostrando sus colapsos como un fenómeno permanente y está buscando maneras de sustentarse. Para el 2004 se pronostica según el documental “The End of Suburbia” que en un futuro las agencias de servicios públicos y privados tendrán que buscar maneras de subdividirse, de maneras más reducidas, a través de estas comunidades para reducir gastos en transporte y asegurar las sobrevivencias de los núcleos de familias. Las familias que dependieron tanto del automóvil para vivir a distanciados de la ciudad en los suburbios no podrán alcanzar los servicios externos o de la ciudad. Considero que “la vuelta a la ciudad” no se refiere a una literal sino a la vuelta de estrategias de características urbanas en sectores ya urbanos como también los suburbanos como lo hace el “Smarth Growth” y el “Suburban Infill” (usos mixtos). Aquí es que considero que fue el error del Suburbio el no pensar en incorporar usos a su intento de realizar una “nueva ciudad” por el simple hecho de ser nueva y no regirse con nada similar a lo anterior. Simplemente se quedaron en el desarrollo de viviendas lo que trajo consigo grandes consecuencias como la separación de la vivienda con el trabajo, la nueva mega infraestructura para la comunicación entre la ciudad y el suburbio y la segregación racial y económica.

    Podemos pensar que esta nueva introducción de estrategias en sectores suburbanos que pronostica el documental “The End of Suburbia” ayudara a hacer mas publico estos sectores pero en cambio pienso que puede causar aun más individualismo y segregación cuando estos sectores adquieran la capacidad de auto dependencia y una cultura que no obliga una dependencia del todo de la ciudad.

  8. Hansell Bajuelo says:

    Una pregunta que fomenta la imaginación y ya que lo apocalíptico está de moda sería preguntarnos ¿qué pasaría con el suburbio si la energía y la motorización que la soporta fallara, escaseara, cesara? ¿Se convertirían en monasterios medievales las urbanizaciones? Nunca antes las ciudades habían sido tan susceptibles a un solo factor como ahora.

  9. Moises Gonzalez Vazquez says:

    Para el tiempo en que vivía Levitt, su idea de casa en suburbio con dependencia extrema del automóvil era una buena solución para la transformación de la ciudad. Pero con el tiempo la ciudad creció y el suburbio creció todavía más. Ahora la dependencia del automóvil es una navaja de doble filo. Casi todas las acciones importantes de la vida cotidiana se hace sobre ruedas. La acciones del pasado afectan el presente porque ya no son viables para este nuevo tiempo. Si no hay petróleo o no hay la energía que mueva el automóvil, la ciudad se paralizaría por completo. El 90% de las personas no va a poder ir a trabajar, ni a comprar alimentos o ni siquiera a un hospital para ser atendido. Ahora el desparrame urbano no dio la espalda y dependemos de recursos que a la larga desaparecerán porque son limitados.

  10. Jennifer Blanco says:

    Retomando las posturas planteadas respecto a la vivienda social y las implicaciones morales que tienen las mismas en el ciudadano dan pie para analizar el comportamiento de nuestros procesos de ciudad hoy día. Esas visiones de “lo que tengo y lo que no tengo” hoy día todavía ponen un sello en la frente de cada ciudadano como símbolo de status social. La pregunta esta en como lograr borrar estas concepciones tan marcadas en una sociedad tan capitalista como en la que vivimos? Independientemente de creamos que es lo correcto y saludable para la ciudad la gente sigue soñando con su casa grande con un patio para que el niño brinque y sale y con un garaje en donde guardar la minivan. TODAVIA la mayoría de los ciudadanos viven un mundo “agrandado”

  11. Cristina Vélez says:

    Como cualquier gran empresario americano, Levitt encontró un mercado con mucho potencial (vivienda para los veteranos y la clase media obrera) y se convirtió en el mejor manufacturero dentro de ese mercado. Proveyó viviendas de rápida construcción a precios asequibles para que su población objetivo pudiera lograr el “American dream.” La mayoría de los Levittowners eran familias que antes no tenían la posibilidad de una vivienda propia tan accesible, mucho menos una con tantos “lujos” como patios y garajes. Pero según Lewis Mumford, la realidad fué que esta comunidad se convirtió en “… a one-class community on a great scale, too congested for effective variety and too spread out for social relationships…Mechanically, it is admirably done. Socially, the design is backward.” Desde sus comienzos la comunidad sufrió muchas críticas, a las que Levitt contestó: “What would you call the places our homeowners left to move out here? We give them something better and something they can pay for.”
    La proliferación de las comunidades planificadas siguiendo el modelo Levittown, alejadas de las ciudades y los centros de trabajos, pensaron en resolver el problema inmediato, pero no tuvieron en consideración las consecuencias a largo plazo que estos desarrollos causarían no solo en el ambiente, sino también socialmente. Como ya mencionó Fernando, el “sprawl” llevó al empobrecimiento de la calidad de vida y el ambiente. El sueño utópico del “American dream” se ha convertido en una pesadilla en donde se pasa varias horas al día en congestiones de tráfico y cada familia vive atrincherada en su casa. Actualmente podemos ver el fracaso que fue la búsqueda de este ideal. Solo nos queda reformularlo y concienciar a la población para intentar detener la distorsión total de la ciudad del siglo XXI.

  12. Kevin Fernandez Oriz says:

    Que alternativas nos quedan?, en un momento donde ya es una realidad que la mayor parte de la sociedad solo quiere más espacio y su propio hogar. Los Levittowns nos trajeron problemas de desparramamiento de la vivienda, el mal uso de terreno, la destrucción de las relaciones humanas en comunidad y el problema de la distancia el cual en el momento no fue inconveniente por la novedad del automóvil. Hoy la realidad es que la sociedad compro la idea del Levittown y vivimos las consecuencias. Con una economía que se mueve mediante el consumo y la construcción es imposible el suponer que vamos a lograr echar a atrás la construcción incesante de más viviendas. Hay que corregir las que ya existen incorporándoles ideas de crecimiento inteligente y tenemos que asegurarnos que los nuevos complejos de vivienda solo se permitan insertados en lugares incorporados a la sociedad y preparados con medios de transporte público. De lo que hablo no es nada nuevo es como nos comenta José Miguel acerca de “ The end of Suburbia”, tenemos que buscar maneras de incorporar estos sectores al resto de la sociedad. p.s.- Fernando me encantaron los videos !!

  13. Giancarlo Colberg says:

    1. De acuerdo con lo expresado por Herbert Gans, el “Levittown” redefine lo que es urbanismo y le trae a los ciudadanos una imagen utópica que los atrae a este proyecto. El “Levittown” hacerca a los residentes a el famoso “American Dream”, ya que les ofrece viviendas y oportunidades no comunes antes de estos tiempos. Como menciona Gans “Levittown permits most of its residents to be what they want to be”. Esta es la base a la idea del “Levittown”. Me refiero a utópica, ya que superficialmente es lo que todo residente desearía, pero en realidad trae problemas físicos, sociales y gubernamentales. Problemas de transportación, servicios públicos, decisiones etc.. son un problema grande en estos proyectos. El problema de diferencias sociales sobresale y crea conflictos en estos proyectos, tanto así, que lo que hace es sobresalir problemas sociales. Las distintas clases, razas y cualquier sub-grupo social americano componen los “Levittown’s” y las diferencias son y eran un atraso a el progreso de todos en estos. En vez de ser un proyecto que unifique a los estadounidenses y todo el que habite en ellos, según la lectura entiendo que lo que hacen es dividir y relucir las diferencias entre todos los que habitan en ellos. ¿El Leittown se podría comparar con la idea de crear urbanizaciones lujosas y caras cerca de residenciales? ¿Será esto lo que fomenta la sopa de clases que se encuentran en los “Levittowns” y los problemas que traen estos? ¿Será esto lo que queremos para seguir fragmentando la sociedad? Y si no, que se va a hacer al respecto ya que tantos proyectos como estos como dijo la compañera han dejado “Ghost Towns”, por la cantidad en masa en que se crean. ¿Cual será el futuro de estos proyectos vacios.?

  14. Hansell Bajuelo says:

    El sueño americano está tan enquistado en la sociedad porque en principio no hay nana más comido que eso. Siempre que pienso en la búsqueda de soluciones al desparramamiento urbano concluyo que la solución más sencilla no tenemos que buscarla porque llegará inevitablemente. Son reales las posibilidades de que escasee el petróleo de tal forma que se haga incosteable para un ciudadano transportarse continuamente en su propio automóvil. La imposibilidad de grandes desplazamientos diarios traería como consecuencia un replanteamiento de las necesidades urbanas e inevitablemente la ciudad se transformaría. Volvería a ser una ciudad tradicional que depende poco de los autos. La gran área metropolitana de San Juan se transformaría en muchas pequeñas ciudades que aunque continuas sus usos se programarían en torno a lo que puede caminar un peatón. El problema mayor radica en que dichas circunstancias lleguen de forma súbita.

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